![]()
Día de mierda,
mierda de día,
El orden de los factores no altera el producto.
Me pregunto qué profesor me enseñó esto o consiguió que lo aprendiera,
creo que fue Julita, que me hacía vomitar porque no llevaba a clase boli rojo,
o igual fue papá durante algún clamor al cielo por mi aparente estupidez matemática.
El abuelín también me hizo un juego de mesa, útil como ninguna otra cosa, para dominar las operaciones básicas sobre las que se construiría inestable todo mi conocimiento matemático.
Pero aún así, aunque los días de mierda sigan siendo una mierda de días, no me lo creo.
No, no me lo creo.
Porque no es lo mismo que te quiera como no te quería que que no te quiera como te quería.
Y eso, señores, lo altera todo.




