Nadie se acuerda de la primera vez que se equivocó,
de la primera vez que le hicieron daño, de la primera
mentira que dijo y de la primera que le dijeron,
de la primera vez que no pudo y después lloró.
.
Sin embargo, todas las otras primeras cosas
que no conseguimos borrar se alzan monstruosas
contra todo lo que intentamos cambiar
todos los días de nosotros mismos.
.
Cambio todas las mañanas,
con la tierra y sin ella, contigo y
sin ti. Nadie pensó que yo podría hacerlo
pero nadie me felicitó cuando lo hice.
.
No estoy esperando nada,
sólo sueño que puedo dormirme.
Sueño que puedo soñar.
Y no sé por qué, pero sé
que no puedo perdonarte.




