6 Mayo, 2008
¡Qué destino tan cruel!
Ya no hay cantares de gesta,
ni amor cortés, ni caballeros
andantes, ni honor,
pero todavía nos quedan las fajas,
Los sujevalores feudales y prejuicios
victorianos.
¡Qué destino tan cruel!
Ya no nos hablan de usted
ni pasamos ni nos sentamos primero.
Ya no caímos del cielo
ni redimimos al caballero.
Pero todavía nos diagnosticamos histeria
cuando dicen que nos acercamos
al síndrome premenstrual.
Nos metemos en la competición,
nos armamos como fieras.
¡Qué destino tan cruel!
¡Ya no hay flores!
¡Ni dulces, ni protectores!
Pero participamos en las elecciones,
condenadas a abrir la boca,
sin ser escuchadas,
rompiendo el molde de años pasados,
siendo juzgada, por un tribunal inquisidor
que siempre dice
Que te quejas,
que no avanzas
Que la lucha es un fracaso desde
Su inicio.
¡Qué destino tan cruel para nosotras
que dimos luz a todos los pueblos!