21 Enero, 2008
Mi ídolo
Posted by caracolquiscol under Intentos | Etiquetas: libro, sentimiento, helada, Jodorowsky, bumbum, vocecilla, existencialista, martirizar, trasmisión de la palabra, pelos, me gusta, necesidad, necesidad idiota, ahorro juzgar, agradecimiento, bastante, reforzado, autoctonía, bueno, destronar, siempre, obstentar el poder, poder, influencia, silenciarse, hablar, momento oportuno, sangre, hoy, cagarme, vista, examen, admiradora, admiración, enseñar, ídolo, preferir, mediocridad, abrazo, cuatro firmillas, hora, brisa, influyo, a mi misma, mía |Hoy fui a que mi ídolo me firmase algún libro. Yo hubiera preferido un abrazo o algún gesto así sanador antes que cuatro firmillas, pero así son las cosas cuando ya ha pasado una hora, ya se ha perdido la brisina del momento. Me gusta por el lado en el que soy yo la que me influyo tanto a mí misma, pero por otro lado…
Llevo cagándome desde que lo supe, que hoy estaría al alcance de mi vista, quizá también influyera un poco el examen del sábado. La parte buena inicia aquí, porque yo iba con un sentimiento que ya han descrito antes que yo, el sentimiento de cuelgue de las personas a las que admiras, que es malo y que hay que borrar. Ese cuelgue destroza precisamente la mitad de lo que el admirado puede aportar. Esto de ser admiradora es lo único que sé hacer y puedo enseñar, a veces les puedo dejar una notita en el ampli, pero otras veces, la mayoría, tengo que dejárselo todo a mi sonrisa y al nerviosismo. Al menos creo que ser admiradora (un poco activa a veces, pero poco) me da más oportunidades de poder enseñar algo.
Al final el agradecimiento sirvió de bastante (también estuve pensando en los cambios que experimenta el agua, panda, por si te consuela) y en algún lado de alguien en mí se me ha reforzado algo más mi autoctonía. Y eso siempre es bueno, aunque haya que destronar, como siempre, al que obstenta el poder o la influencia para que se sucedan las edades y siga girando la rueda. Eso sí, hay que seguir procurando silenciarse para poder hablar en momentos oportunos y que no me pase lo de hoy y lo de la otra vez: quedarme helada y notar sólo que estoy viva por las ganas de vomitar y la sangre bombeando en la cabeza boomboom.
Y detrás de todo esto alguna vocecilla existencialista sigue martirizándome con la trasmisión de la palabra y todo ese tipo de cosas que se me metieron en la cabeza para entender algún poema. Sueno horrible, lo sé, pero al menos no me tiro de los pelos demostrando lo mucho que admiro en una necesidad idiota de marcar algún territorio, de decir esto es mío cuando en realidad, al final, todos nos vamos por la misma puerta y además somos parte de este mismo engranaje, estamos todos en lo mismo, aunque las tabernas sean distintas. Así me ahorro juzgar a los demás al menos en algún aspecto y reafirmo mi excelencia como admiradora capaz explotando algún día de mediocridad, pero al menos será la mía, mi mediocridad.