Podría grabar mi puño en tu tabique nasal, podría colgarte de la oreja en un precipicio a cien mil pies del suelo, podría escupirte a cada paso que pases, dejar que te caiga una gárgola encima, dejarte bien planchadito, podría arrancarte una a una, uña a uña, podría…

Podría,
pero me sonrío y sigo caminando.