4 Diciembre, 2007
Cosas de hermanas
Posted by caracolquiscol under Intentos | Etiquetas: ira, cólera, libro, recuerdo, tiempo, sobrevivir, sentimiento, sensación, desapego, competición, posesión |Si hay algo que me preocupa, entre otras muchas cosas, es que a veces querría matar a mi hermana. Tanto como matar no, pero accedo a niveles de ira y furia que parecen incontrolables, llenos de malas contestaciones y cierto tipo de cosas que no conocía en mí.
En realidad siempre me está montando cosas que me ponen taquicárdica. Uno de esos últimos episodios me lleva rondando todo el día la cabeza ( y eso que he tenido un día como de desapego) fue a raíz de encontrar cierto libro mío en su estantería. El caso es que se mudó de nuevo a casa y tuve que quitar todas mis posesiones de libros de la estantería de mi hermano porque ella necesitaba plagarla con los suyos y no tuvo ninguna consideración. Esto me llevó a tener que remodelar mi cuarto y llevarme mis libros incluso a otra comunidad. Bien, reconozco que no era su culpa.
Pero de esto que veo un libro mío que me regaló mi tía cuando tenía como 12 años o así. Me acuerdo que lo pedí yo misma. Era de una serie de libros así como interactivos y me habían regalado el de La música y los instrumentos. Es un libro precioso. Te explica cómo funciona cada instrumento y abres ventanitas, rasgas texturas así como para niños ya mayorcitos. Espero que éste esté, sin embargo, en la biblioteca de mis padres DONDE YO los dejé. Me pedí entonces el de la pintura Cómo miran los pintores. Éste fue mucho mejor, lleno de hojas explicativas, escorzos, texturas y puntos de fuga. Precioso. Los dejé ahí, en la estantería de mis padres porque en mi habitación no me cabían bastantes para consultar. Y ella, después de echar, perder y saquear mis libros, ahora roba uno para colocarlo allí de trofeo. Encima uno al que le tengo tanto cariño.
El hecho de poder recordar la sensación o los sentimientos que me despertaron y despiertan algunas cosas antiguas, sentir que sobrevivieron al tiempo y a mí misma, que permanecen incorruptos e impasibles iguales que siempre me hace una especie de madre agresiva para con mis cosas. La verdad es que no me gusta, crea un vínculo innecesario, probablemente cuando muera ya no lo tendré ni sabré dónde está, pero no me gusta que lo violen otros, que saboteen la pureza del sentimiento cuando aún conservaba toda mi alma entera o simplemente el recuerdo de algo, de lo que sea, el recuerdo.
Todavía sigo sin entender por qué me afectan estas cosas y por qué no he sido capaz en tanto tiempo de liberarme de una sensación tan patriarcal como es la posesión. O esa terrible competición que monto con mi consanguinea. Sólo quiero relajarme.
Sólo debo.