Hoy es el típico día que no amanece así, pero acaba siendo todo una retahila horrible que ametralla mi cabeza. Por qué no me cuido un poco, por qué no soy mejor, por qué no soy más guapa, por qué no soy más lista, por qué no trabajo más, por qué no tengo paciencia, por qué no hablaré menos, por qué no, por qué no… planeo algún modo de camuflar todo esto.
Me ducho, parece un buen primer paso, tengo dos orgasmos, el segundo cuesta pero es mucho mejor que el primero. Parece un segundo y tercer buen paso. Me recuerdo “pasas de todo, pasas de todo” y hago que parezca que coloco las cosas un poco más en su sitio, hago como si lo hubiera.
Me arrodillo y rezo para que la cena de hoy no sea modo Bridget Jones. No, por favor.